¿Que hacer cuando el presidente de la organización es un desubicado comunicacionalmente?

DESUBICADO

Es frecuente encontrar hoy en día, a presidentes de instituciones o corporaciones, desubicados comunicacionalmente. Tratan mal a la prensa, expresan exabruptos que podrían ser validos en privado pero son mortales en público, tienen mala presentación personal, hablan en forma poco coherente o repiten vicios de dicción, etc. En fin, cometen errores garrafales para una elemental buena comunicación.

Si fuera nuestro par o  un subalterno bastaría un severo llamado de atención o un franco consejo. Pero el asunto se complica cuando es la máxima autoridad de la organización, como su presidente. Y encima de eso, no escucha. Cree que a él nadie puede ni debe decirle nada.

Estas figuras suelen ser profesionales, abogados, economistas, ingenieros, médicos, por lo que tienden a ser concentrados en su mundo de conocimiento. A menudo tienen posiciones muy críticas sobre el rol de la prensa por lo que a su juicio los periodistas son una amenaza. Y consideran justificado tratarlos mal o no darles la debida importancia. Consideran la función de comunicar como un incómodo mal necesario.

En su relación con los medios se comportan como el mediocre estudiante que no le gusta hacer las tareas, y al final  las hace de mala gana, y mal, sin darse cuenta el daño que le hace a la organización que representa y a su propio desenvolvimiento.

Estos personajes consideran al asesor o jefe de comunicaciones como un auxiliar de segundo nivel cuya elemental función es convocar a los medios cuando lo necesite, repartir el comunicado de prensa y mantener a distancia a la periodistas.

¿Qué puede hacer un asesor o jefe de prensa en una situación así?

Aquí unos cuantos consejos.

1-      No entre en confrontación con el funcionario, pues cerrará los oídos a sus consejos anulando las posibilidades de resolver el problema y pondrá en duda su capacidad manejar la situación. Su papel es mejorar el clima de comunicación con él para encausarlo en la estrategia correcta.

2-      Muéstrele con amabilidad los resultados de sus errores. Comparta con él los titulares donde la prensa le critica. Póngase de su lado y critique a la prensa, pero solo para que sienta que Usted está de su lado. Una vez ganada su confianza construya con él una metodología de trabajo hacia la prensa para evitar repetir los errores.

3-      Haga un plan para modificar su conducta gradualmente. No trate de cambiar todos los patrones de conducta equivocados a la vez, pues reaccionará a la defensiva. Haga una lista de los problemas en orden de relevancia. Concéntrese en el más relevante y una vez superado vaya por el siguiente.

4-      Exprese juicios sobre los errores de otros funcionarios similares. Mirarse en el espejo de los errores cometidos por otros altos directivos es muy aleccionador. Las noticias cotidianas ofrecen ejemplos prácticos de errores de comunicación de altos funcionarios y problemas de imagen de otras instituciones. Comentarlas y formular recomendaciones es una forma sutil pero efectiva de permear la mentalidad de nuestro presidente.

5-      Celebre los avances. Felicítele. A todas las personas les gusta ser reconocidas por sus progresos, especialmente en su labor profesional. Estimule los avances con palabras de aliento. Eso le volverá más sensible a nuevas recomendaciones de su parte.

No considere un problema el tener que lidiar con un presidente desubicado comunicacionalmente. Considérelo un desafío para su capacidad como profesional de la comunicación. Eso la hará sentir estimulado a superarlo exitosamente.

 

 

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