De la estética de la fotografía hacia una estética de la imagen

Por François Soulages
El Autor hace una propuesta en pos del desarrollo de una estética de la imagen o estética general que, según él, debe estar soportada por estéticas regionales, siendo la de la fotografía una de ellas. Plantea como metodología la de aplicar a la obra el enfoque estético, que sería la síntesis de los enfoques sensible (relación sensible y existencial con el objeto) y teorético (reflexión crítica y conceptual). Al aplicar sus ideas a una estética de la fotografía concluye que debe estar basado en un enfoque teorético de la técnica, que es la condición de este arte, y en la práctica de esta técnica. Ello le lleva a estudiar varias relaciones: de lo real y lo “infotografiable”; la foto y la “fotograficidad” y, por último, la relación real/foto y el “a la vez”. Conviene destacar que lo que distingue este plateamiento de estética es su carácter inductivo,

Este título tiene como primera función designar un movimiento: el movimiento de investigación y de enseñanza que me ocupa desde hace más de 20 años al mismo tiempo que tendría que guiar mis trabajos, creaciones y compromisos futuros. En efecto, la investigación y la enseñanza son primero movimiento, si no repetición; y Freud nos avisa: “La repetición, es la muerte.” Investigación y enseñanza tienen que ser entonces movimiento y vida.

¿Movimiento? más precisamente movimiento de pensamiento, movimiento de acción, movimiento de implicación, movimiento de creación; pero también desplazamiento, superación, progreso, metamorfosis. En resumen, utilización del tiempo para investigar y enseñar, aprender algo y enseñar a algunos, prenderse y desprenderse, utilización del tiempo para teorizar y sensibilizar, descubrir y abrir, crear y escuchar. Mejor aún, articulación de nuestro tiempo, que la muerte recorta, con el tiempo de los demás ¬artistas, miembros de la sociedad y de las instituciones, hombres sin calidad, pero también, por supuesto, investigadores, profesores, estudiantes.

De esta forma, nuestro tiempo ya no es más egocentrado, egoísta y arrugado: está abierto y enriquecido por el tiempo de los demás; puede así estar habitado por un sentido ¬ una dirección a la vez que un significado- que supera la esfera del ego y que mira la comunidad de los hombres. Nuestro tiempo es entonces el hilo de un tejido más ancho y más sólido, el del tiempo ético.

Trataré rápidamente tres problemas: el de la estética, el de la estética de la fotografía, y el de la estética de la imagen, aclarando de esta manera el movimiento de una estética de la fotografía hacia una estética de la imagen.

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